
Con su pobre mujer Josefina Manresa(hija de un guardia civil) tuvo hasta violencia verbal porque “no entendía ni sus ideas ni su soberbia” y rompió pronto al irse a medrar a Madrid y estuvieron dos años sin verse. Josefina no se acercó a verle a las prisiones donde estuvo. Eran ideológicamente y culturalmente distintos.
en efecto amador, tachar a miguel hernández de estalinisita y mezlcar su poesía utópica, y si, de izquierdas con prácticaas totalitarias dice bastante poco de la talla moral del autor del artículo, que parece tener algo en contra del comunismo, como los comunistas lo tienen en contra del fascismo: es decir, para que pensar en mis pajas si veo vigas.
Claro, cuando se cuentan verdades no gustan mucho, preferimos seguir inmersos en las mentiras que tantos reditos nos han dado.
Dios, vaya bazofia de artículo. Casi da náuseas.