Vete Zapatero, te tenemos más rodeado que nunca
Las encuestas coinciden en ofrecer ya un panorama unánime de desastre para el PSOE. No sólo para Zapatero, para el PSOE en su conjunto, cuya supervivencia –como se adelantó en A Fondo- empieza a estar amenazada, porque esto no ha hecho más empezar.
La distancia entre el PP y el PSOE se sitúa entre 9 y 10,5 puntos. Porcentajes que marcan un abismo insalvable. Además, el partido socialista perdería las siguientes autonomías en las que el PP, a día de hoy, obtendría mayoría absoluta: Castilla-La Mancha, Extremadura, Cantabria y Baleares. Puesto que todo indica que el PSC será desalojado de la Generalitat catalana, el partido socialista se encamina hacia un merecido calvario y hacia una merecida posición de irrelevancia, que abriría un debate interno de incalculables consecuencias, por la desastrosa gestión de Zapatero. No es descartable que en el futuro las siglas del PSOE sean malditas y desaparezcan.
Ese cúmulo de mentiras y de incompetencias que ha acumulado el partido socialista no es sólo responsabilidad de Zapatero sino del partido como tal, sin excepciones, pues nunca había habido menos debate ni voces críticas en el PSOE. El estúpido mesianismo zapateril ha sido asumido sin rechistar por quienes se han engolfado en el disfrute de los dulces placeres del poder, mientras llevaban a la sociedad y a los ciudadanos a la estricta ruina.
Lo único decente que podría hacer ya Zapatero sería dimitir y abandonar la vida pública.
Lo único sensato que podrían hacer los socialistas sería desbancar a Zapatero y proceder a un relevo en el liderazgo que permita abrir al partido socialista un horizonte con un mínimo de esperanza de supervivencia.
Lo posible y lo necesario para esta sociedad es ir cuanto antes a elecciones anticipadas.
Zapatero ya ni tan siquiera gobierna. No es otra cosa que una terminal o un pelele que obedece órdenes de Merkel, Sarkozy y Obama. La soberanía nacional está en suspenso. Ya no existe nada parecido a un proyecto de Zapatero o del partido socialista salvo mantenerse a toda costa en el poder, en el coche oficial y en el sueldo.
Los datos de las encuestas confirman lo que indiqué recientemente: Zapatero y su gobierno de incompetentes y marisabidillas han perdido por completo la legitimidad de ejercicio.
La moción de censura no está en el Parlamento, pero sí, de manera abrumadora, en la calle.
Vete, Zapatero, te tenemos más rodeado que nunca.
Enrique de Diego
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